Al completo programa de actividades incluido en la página Tomalaplaza.net, que se prolongará en principio hasta el domingo, se sumó hoy la asamblea informativa sobre la ocupación del Hotel Madrid. Estaba convocada para las seis de la tarde, aunque se retrasó por la gran afluencia de gente que no entraba en los salones del primer piso, e incluso se agolpaba a las puertas, por lo que, después de algunas deliberaciones, se decidió trasladar a la contigua plaza de Jacinto Benavente. Ésta es una crónica particular, y por lo tanto personal y subjetiva, de lo allí vivido.
Acabo mi primera crónica sobre el 15O, de las muchas que voy a hacer, para un medio gallego, y para algún que otro medio español. Galicia no vive la actividad que puede vivir unha gran ciudad como Madrid, de forma que experiencias como la "okupación" o las acciones anti-desahucios son más inusuales (pero tampoco inexistentes). Madrid es para mí el caos, el desorden, las grandes distancias, las dimensiones de gigante, que hacen estirar el tiempo y el espacio, pero también las gentes, la diversidad, las oportunidades multiplicadas. Madrid es una sorpresa a cada paso, detrás de cada esquina, de cada barrio, de cada calle. Un mundo que alberga muchos micromundos. Y en esto estaba cuando cogía el tren de cercanías que me llevaba de Santa Eugenia a Atocha, y de Atocha a Sol, cuando desembarqué en la gran estación de tren y metro integrados que excava otro mundo subterráneo debajo de Sol, varias plantas sumergidas que son el estómago de la ballena abovedada que reposa en el centro de la plaza. Un mundo de hierro, cristal y electricidad.
Salí a la luz del Sol (de Sol) y hacía un día fresco pero agradable, propicio para la rebelión. Me encuentro justo enfrente de la Casa de Correos, Presidencia de la Comunidad, y pregunto dónde está la calle Carretas, porque soy de fuera. Un anciano muy amable me responde, y compruebo con satisfacción que está justo al lado de Sol, en el costado izquierdo de la Casa de Correos. Cuando llego hay mucho movimiento a los pies del hotel, un hermoso inmueble del número 10 de la misma calle donde, un poco antes, se encuentra Cultura, Deporte y Vicepresidencia. Muchxs curiosxs paran ante la escena, completamente inédita: un hotel abandonado de repente "liberado", redivivo, vuelto a la vida, lleno de gente, que se asoma a las ventanas, de las cuales cuelgan pancartas del tipo "Ateneo Popular" o "Casa del Pueblo", junto a lemas de lxs indignadxs. Hay escenas de tensión en la puerta, porque una reportera de Telemadrid no deja de estorbar. Dice que "sólo quiere informar a los ciudadanos", y para eso se aposta sistemáticamente en la puerta, no dejando fluir la corriente que entra y sale, sale y entra, y disparando su ametralladora de preguntas a todx el que se le pone por delante. Señoras y señores que salen a paso ligero por aquella puerta (en adelante, "la puerta") son interrogados sistemáticamente por ella, sin éxito, no contestan. "¿Qué ha visto ahí dentro?" "Es curioso, porque aquí nadie nos cuenta nada". Es curiosa la ingenuidad, o seguramente la desvergüenza de la reportera, que sabe que mucha gente no quiere hablar con la tele, o más bien con su tele, porque sabe hasta qué punto manipula y desinforma. Pero ella sigue en sus trece. Sólo un hombre mayor le cuenta con mucha paciencia lo poco que sabe, que allí parece no haber luz, agua no sabe. Además, se empeña en entrar en el edificio, a lo que el chico de la puerta le dice que no, pues lleva una cámara. "Nosotros sólo queremos informar a los madrileños", recita sistemáticamente, de su prontuario de frases aprendidas, argumentos arrojadizos pretexto para cualquier aberración; en nombre de la libertad de información, desinformación. "Pero si he visto compañeros míos de la prensa y de la radio entrar, ¿por qué nosotros no?" Sí, pero ellos no llevaban cámara". No entiende que a nadie se le puede obligar a ser grabado, que no puedes hacerlo en contra de la voluntad de la gente. Eso también es un derecho constitucional, el de la propia intimidad e imagen. No entiende que las imágenes podrían valer para posibles juicios. O sí lo sabe, pero le da igual. No quiere entender. Algunx más agresivo se encara con ella, sin llegar a mayores. "No hace falta ser agresivo"; entonces se retira, y, como un animal herido, se va lamiendo sus heridas, al tiempo que se cubre de gloria ante sus "miles" de espectadores: "Vemos que el problema no lo tienen con la policía, sino con los ciudadanos". Manipulación al canto.Ya hemos comprobado cuán fácil es desacreditar un movimiento social y espontáneo delante de un ente superior llamado "Audiencia", "madrileños"...
Yo, por supuesto, entro sin ningún problema. No ostento ninguna representación especial. Llevo las manos limpias. Soy como ellxs. Apenas un bloc de notas y un bolígrafo, que por otra parte mucha gente no periodista también porta, porque hay que dejar acta, o porque simplemente es un momento histórico. También llevo una cámara compacta, muy pequeña, pero que no saco en el interior, porque nadie lo hace, y porque hay carteles explícitos "Por favor no retratar caras". Aunque sólo quisiera retratar el inmueble, no puedo dar lugar a equívocos. Tengo que ganármelos. O simplemente tengo que pasar desapercibido. Ser uno más entre ellxs. Hay bastantes fotografías hechas por ellxs ya en las redes sociales, bastante mejores que las que podría hacer yo con ese modelo de cámara.
"Camuflado" entonces entre la "masa", si es que tengo algo que camuflar, me abro paso entre la multitud. "¿Se puede pasar?, ¿dónde es la asamblea?" "Arriba, en el primer piso" "Tú sigue a la gente". Ningún problema, no empujones, no incivismo, sólo gente expectante y ansiosa por participar en la reunión en la que se decidirá sobre los usos del inmueble. "No se encuentra en buen estado por dentro. Desde que fue abandonado, muchas personas han entrado y se han producido desperfectos: faltan tuberías y mobiliario, algunos agujeros en techos, escombros, basura, cristales rotos, etc. La estructura sí está en buen estado", dice el comunicado que han publicado en su blog el día anterior. Sucio por la cantidad de años que ha permanecido vacío, pero sin deterioros graves. La fisionomía es claramente la de un hotel, además de lujo, construido ex profeso con esta función. En la entrada, unas solemnes escaleras se bifurcan entre lámparas de araña en dos ramas, a izquierda y derecha, que desembocan ambas en el primer piso. Allí está el salón, dos estancias rectangulares y amplias a lo largo de las cuales se sientan lxs asamblearixs. Un chico punkie modera la asamblea. Se le ve tenso, excitado. Ha estado ahí desde el principio de la "okupación", dice que no ha dormido, que lo hará al terminar eso, que la gente se calme, que él no puede contestar a todos a la vez. La gente no entra toda dentro del salón, se reparte por los pasillos contiguos, desde los que se puede observar sentado, pero también por las escaleras, y aún hay gente en la entrada y en la calle. Comienzan a oírse voces pidiendo trasladar la asamblea para otro punto más viable, donde hacer una reunión más "inclusiva", dar voz a todos, y que se oigan todas las voces. Se habla de la azotea. Una chica perteneciente también a la "Permanencia" (comisión "okupa" que permanece desde el principio, guardando la puerta y velando por la "okupación" durante las primeras 48 horas, las más críticas y susceptibles de ser desalojadxs) dice que podría ser peligroso, puesto que "somos muchxs", es un "quinto", y apenas hay "algo más de espacio que aquí abajo, y tiene muchos recovecos", lo que impidiría aún más una correcta audición. Alega además que hay una chica embarazada y una señora mayor, de 73 años. El chico moderador se pone más nervioso y, seguramente debido al sueño, no consigue canalizar las voces discrepantes en votaciones que resuelvan la situación. Al final, y tras varias opiniones, se procede a votar, de forma algo atropellada y confusa, pero queda claro que una inmensa mayoría prefiere salir a la plaza Jacinto Benavente e incluir a la mayor cantidad de gente posible. La "okupación" se abre al exterior, se hace inclusiva y sale a ocupar la calle. Nos dirigimos todxs, masiva pero ordenadamente, hacia la plaza, a pocos metros de allí, cuesta arriba. La reportera sigue allí dándole a la sinhueso, no escarmienta.
La gente se va colocando en círculo, alrededor de un centro en donde se situarán lxs moderadorxs, lxs que gestionan los turnos de palabra y lxs miembrxs de las comisiones. Hay escenas de tensión entre un reportero de EFE que parece haber empujado, no se sabe si premeditadamente o no, a unx de los asistentes, por lo que la gente se encara con él. Unxs le dicen que "cámaras sí, pero que no agredan", y lo repite insistentemente. Otrxs no son partidarios de que se grabe, así que se tapan la cara con un pasamontañas, cuello alto o solapa, y abogan en voz alta por no permitir a los medios retransmitir la asamblea. Hay confusión. A mí me plantea la siguiente duda: "¿y los fotógrafos? Hay particulares con una réflex al hombro que inmortalizan el momento histórico, pero nadie parece darse cuenta. Al final, el reportero se retira, y acuerda pasarse a leer la orden del día, es decir, los puntos a tratar, y hablar entre ellos de la presencia o no de los medios. Primer problema. Hay discrepancias sobre el orden de los puntos. Algunxs, dicen que hay que decidir si se permite a los medios entrar o no en la asamblea. Otrxs, que no es prioritario, que "estamos en la calle y la calle es pública", que debemos abrirnos a la sociedad y ser transparentes, también ante los mass media. A esto, las voces del principio se exasperan y argumentan que no les da la gana de que lxs graben, que no se puede hacer si no se les da permiso, y que podrían usarse las imágenes para futuros juicios. "Vivís en los mundos de Yuppi". Hay tensión, pero al final se produce un debate constructivo, todo se canaliza a través de la palabra. Como no se puede forzar a nadie a no grabar y habría que usar métodos coercitivos, algo de que no quiere echar mano una asamblea pacífica, se aboga por que cada unx haga uso de su derecho y se defienda como puede, expresando su rechazo a ser grabado, poniéndose delante de las cámaras o tapándose como pueda. "Hay gente que trabaja aquí en sitios de los que les pueden echar si les ven en una asamblea como ésta". No hace falta hacer nada, porque los audiovisuales se han retirado, ni siquiera la unidad móvil de RNE ha sacado un equipo a la calle, y sólo se encuentran periodistas con lápiz y papel, o como mucho con iphone. Yo tengo detrás a una chica de La Información.
Da comienzo la Asamblea. Se convierte en un auténtico brain storming de ideas, propuestas, alternativas. Ahí bulle todo lo que estaba latente pero no encontraba el contexto para salir, una olla a presión de la imaginación, combinada con grandes dosis de realismo, que se encargan de poner lxs otrxs, cada intevención es escuchada respetuosamente, salvo pocas excepciones, comentarios privados y aislados que demuestran poca cultura democrática, que, en su conjunto, a la Asamblea le sobra. Allí cada uno dice lo que piensa, eso sí, en estricto orden establecido por la comisión de Moderación, que apunta a los que levantan la mano para hablar, y les va asignando su turno a medida que se suceden las intervenciones. Nadie se queda sin hablar, y si lleva mucho tiempo esperando protesta. Se distingue entre ideas y matices, y tienen que ajustarse al tema que se está tratando. Todo lo demás se trata después. Sólo así se consigue un correcto funcionamiento de la asamblea, que a veces se atasca, se pone nerviosa, se cuestiona y se ruboriza, se cae pero vuelve a levantarse. Es la Voz del Pueblo, dirigida por el Pueblo mismo, pero con orden, coherencia. Tenemos que escucharnos todxs, tenemos que crear entre todxs. El momento más emocionante es cuando una anciana, que ha estado todo el tiempo sentada, se pone en pie y apoya a los jóvenes allí resistentes, llamando a la "okupación" del espacio, y provocando el aplauso y la admiración general. Es la voz de la experiencia, toda una vida de trabajo que avala el esfuerzo de lxs compañerxs "okupas", así como de todxs lxs indignadxs, y anima a seguir con las acciones.
Éste es un resumen de toda la Asamblea. Para ello se han tenido en cuenta notas personales, pero también el acta editada y publicada por la Comisión de Comunicación y accesible para todo el mundo en el blog de Hotel Madrid:
Se pasa a los primeros puntos programados. Se expone el orden del día y se aprueba por la asamblea. Se habla de la limpieza y mantenimiento del inmueble, se describe (cinco plantas, unas dieciséis habitaciones por cada planta, cocina y gran comedor, salones, salas de reunión, etc.). A quienes se quieren saltar los puntos estrictos del día, para hablar sobre los usos, se les reprende verbalmente siempre, y se les invita a intervenir más tarde, cuando se trate de ese punto. No es una sesión de micro abierto, sino una asamblea, y por el bien de todxs se quiere que ésta fluya, y se tomen decisiones concretas, para lo cual hay que ceñirse a los puntos, informar, abrir un turno de palabra para debatir, y finalmente decidir, preferentemente por consenso. Se tratan los grupos de trabajo. Comunicación ha creado un blog en la red N-1, una dirección de correo electrónico, un facebook y un twitter. Desde Abastecimiento se lanzan las necesidades y se propone que no haya ninguna comisión que recoja comida. Se reprende a lxs que han pedido cosas como "chocolate" o "tabaco". Eso da mala imagen. Hay gente que lo está pasando también muy mal fuera, dicen; luego, no se debe pedir más que lo estrictamente necesario para la supervivencia. Se consensúa la autogestión con respecto a la alimentación para que no se establezcan redes de dependencia. Se prefieren las redes de solidaridad para recoger materiales, que son más necesarios para acondicionar el edificio. Se acuerda una comisión de Acción para crear materiales, reparar... Otra de dinamización para coordinar, que pedirá ayuda a Dinamización Sol. Otra de logística, que se encargará de la limpieza del edificio e inventario del material que hay dentro. Y una más de vigilancia, muy importante, que se dedicará a hacer turnos de guardia en la puerta, de manera rotativa.
Se pasa a discutir sobre la tipología, número y periodicidad de asambleas que se deben hacer. Surgen varios tipos: una logística y otra para debatir los usos del espacio. Alguien hace la siguiente propuesta: que hasta que no se asegure y acondicione el edificio solamente se mantenga la asamblea técnica, sin debatir los usos. Otra propone todo lo contrario: posponer el tema hasta que se sepa el uso que se le va a dar. Al final, se acuerda por consenso pasar el punto al final de la asamblea.
Sale a colación la "puerta". Los horarios de apertura y cierre, la seguridad. Las primeras 48 horas son aquéllas en las que la Policía puede intervenir, luego hay que guardar unos horarios de entrada y salida. Ya existen unos, y justo debajo, dice "Somos flexibles". La flexibilidad justa y necesaria, ante peligro de desalojo. Uno de los allí resistentes dice que se está trabajando en una puerta más funcional y adecuada, que se está intentando blindar, y se pide ayuda y materiales para ello. Esto genera más disensiones que acuerdos: uno dice que hay temas que por seguridad no se deberían tratar tan a la ligera en público, otrx alega que ayer se consensuó que a partir de hoy las puertas estarían abiertas excepto en situaciones de peligro en que pudiera venir la Policía. Otra chica interviene y recuerda el consenso tomado en la asamblea anterior, de abrir las puertas durante el día, normalizando la entrada y salida de personas, manteniendo un grupo de trabajo de vigilancia en la puerta y apoyando desde ambos extremos de la calle Carretas; una más, experta en temas jurídicos de "okupación", argumenta que no hay motivos legales ni políticos para blindar la puerta. Se permite pues, el paso, a todx aquel que venga en "son de paz".
Entonces, por fin se pasa al punto más esperado, más deseado, el que más expectación ha creado, tanto en las personas como en los colectivos: los usos que se le va a dar al hotel liberado.
Desde el primer momento, se perfilan dos alternativas muy claras, una ocupacional/habitacional, para familias desalojadas y "sintecho", y otra sociocultural, un centro "okupa" de los que ya hay en Madrid (Tabacalera, Patio Maravillas...). A ésas dos se van sumando más: Universidad Popular, talleres de formación y autoempleo, lugar de reunión de las asambleas y comisiones de trabajo del 15M, y hasta un huerto, un sanatorio (autogestión de la salud) y un comedor social. Un representante de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) propone que el centro se use para la "okupación" y "reokupación" de familias desahuciadas y para iniciativas de autoempleo a través de talleres. Una chica propone que el centro se destine a alternativas habitaciones con autoempleo. Descarta la idea de un centro social, pues ya existen, y cita las propuestas de V de Vivienda. Propone la despenalización del delito de "usurpación" y el rechazo a la financiación pública de inmobiliarias. Otro chico advierte sobre el peligro de caer en la creación de un bloque de viviendas privadas. Otra propone crear una Universidad Popular 15M en la que se eduque en la autogestión como alternativa al capitalismo. La última compañera aúna varias propuestas en una: centro social, universidad y realojo temporal de personas desahuciadas, según la distribución y funcionalidad de los espacios.
Se abre el segundo turno de palabra: Otro habla de ecologismo, y sugiere un huerto para la azotea. Otra alude a una perspectiva global, y dice que no se deberían limitar a ese espacio, porque hay otros edificios vacíos y habría que buscar otros lugares más propios para usarlos como viviendas. La siguiente compañera apela a la tranquilidad y añade que se debería usar como hotel autogestionado, creando una cooperativa. Interviene un hombre que estuvo acampado en la Cuesta Moyano, afectado por una estafa inmobiliaria, como otras 15.000 familias, que manifiesta que esta acción la estuvieron trabajando desde hace tiempo y su deseo de instalarse dentro del centro (25 millones de metros cuadrados para nada, multitud de viviendas vacías). Otra habla de crear una "academia" para dar clases extraescolares, que sea un lugar de trabajo para comisiones y grupos de trabajo del movimiento 15M y como alternativa habitacional. Uno más plantea usar el Centro para Comisiones y Grupos de Trabajo, y además utilizarlo como Centro Social, pero dándole un uso novedoso para diferenciarlo de otros ya existentes.
Tercera ronda de palabra:
Un chico se muestra "indignado", y, visiblemente excitado, apela a la necesidad de las familias que están desahuciadas para recalcar que la prioridad es realojarlas, darles un hogar. "Primero, los sincasa". Se hace una reivindicación del movimiento Okupa, y también de su funcionalidad como lugar de reunión y socialización. Interviene uno de Stop Desahucios, reclamando por justicia ese espacio para realojar familias. Otro del mismo colectivo dice que no son "Cáritas", y propone hacer política, proponer el uso del centro como un alojamiento temporal para personas desahuciadas mientras se trabaja en la "reokupación" de sus propios hogares y espacios; es decir, para "okupar" las viviendas usurpadas injustamente por los bancos. Una chica propone la creación de un grupo de trabajo que asesore sobre la "okupación" de nuevos espacios. Otro propone el uso de la primera planta para asambleas y almacén, la segunda para comisiones y grupos de trabajo, la tercera para la universidad popular y la cuarta planta para viviendas. Un compañero interviene para comunicar un próximo desahucio el próximo jueves a las 9,30 de la mañana en la Calle Melisa, 1, metro Carabanchel y Vista Alegre.
Cuarta y última ronda de turnos de palabra:
Se propone un comedor social solidario. Otro plantea dejar de lado el "asistencialismo" y realizar más acciones. Otro habla sobre la creación de un sistema compensatorio de servicios, y pone como ejemplo la creación de una escuela en la que las familias paguen un precio simbólico. Sólo para dedicarlo al mantenimiento y autogestión. Otro aboga por prohibir el alcohol y las fiestas dentro del centro. Otra propone crear una asesoría para personas sin vivienda, y no sólo centrarlo en la PAH, sino atender también a personas en régimen de alquiler creando alquileres sociales, los llamados ASU (Alquiler Social Universal). Otro un banco de tiempo, para "no basar nuestras relaciones sólo en el dinero". Otros la expansión. Hay que comunicar todas estas propuestas, llevarlas a las redes sociales y subirlas al (n-1), para que la gente pueda leerlas, meditarlas y llegar a la próxima asamblea con un posicionamiento. Se acuerda poner en un comunicado todas estas propuestas, subirlas a la Red y dejar un día de reflexión para volver otro día, debatirlas y decidir. Llega el momento de las propuestas de consenso.
El equipo de dinamización propone que el día siguiente, martes, se utilice como jornada de reflexión y para empezar el acondicionamiento del centro, no sin antes subir las propuestas a las redes sociales. Se matiza que se debe hacer un resumen de éstas, además de exponerlo en la fachada para que las personas que no tengan acceso a la Red puedan acceder a ella. Primera propuesta consensuada.
La próxima asamblea se realizaré en la Plaza de Jacinto Benavente el próximo miércoles a las 19 horas. Segunda propuesta consensuada.
Periodicidad de las asambleas. Será la propia asamblea la que feche, cada vez, las siguientes asambleas. Tercera propuesta consensuada.
Nos retiramos. Unxs a nuestras casas, otrxs a las calles, y unxs pocxs más, al hotel, rebautizado como "Casa del Pueblo" y "Ateneo Popular". Algunxs se quedarán allí, y relevarán a los que ya estaban dentro, y pedían ayuda para hacer las guardias y así poder descansar. Otrxs no se quedarán, pero se prestarán como voluntarixs para limpiar y asistir a lxs primerxs. Se sabe que se ha hecho una asamblea paralela de lxs que se han quedado dentro, y que han estado en todo momento en contacto con lxs asamblearixs, pidiendo relevos porque también querían participar en la Asamblea general. Ahora les llegará el turno de descansar de sus puestos, ser informados y reflexionar ellxs también sobre las propuestas.
Cada unx se pierde en la inmensa jauría humana que es Madrid, por entre sus calles, callejuelas, rondas, avenidas, bocas de metro, paradas de bus y tren de cercanías, dispersándose, con la promesa a sus conciencias de volver, con una ilusión encendida en sus corazones. Cada mochuelo a su olivo.
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